domingo, 15 de marzo de 2015

un corazón de frente disparando a un corazón de costado
el jueves me quede en lo de la jose, de ahi fui a lo de marina a dar clases, despues cuide a ramoncito, cambie los horarios para cuidarlo, volvi a casa, me quede dormida, fui a tu casa, comimos fruta, te gomosie la pansa, dormi en el colchon inflable en el comedor, llego ramon a la mañana, desayunamos tostadas con diferentes quesos y mantecas y dulce de una fruta medio violeta, me acompañaron a tomar el tren, lei dos capitulos, llegue a capi, tarde a la clase del parque, quede con la jose vernos para el almuerzo, llego tarde, mientras tardaba me compre unos aritos, hable con un señor que hacia ecosistemas de plantas sobre piedras volcanicas y las vendia a 400$
si esto fuera un poema yo te preguntaría
¿me darías un beso arriba de ese árbol?
te señalaría el tronco mutilado del eucalipto
pulido por la lluvia,
tirado sobre la tierra
tu risa convulsa
y nuestros campos electromagnéticos
como las pelotitas de aire de esos plásticos que protegen los equipos eléctricos
rebelándose contra la ley de atracción
rompiendo la gravedad trasversal al eje del planeta
por lo gastada de la lamparita
y lo sucio del foco
por lo hermoso de tu alma
por mis ganas de verlo:
halos de luz
prolijos
resplandeciendo
lo de tu mente.
si esto fuera un poema yo te hubiese preguntado si me dabas un beso arriba de ese árbol muerto
mientras disfruto de tu pensamiento cerca
de entre mi existencia
vos hubieses contestado que no porque pensas que no estallo nunca, que soy muy floja, muy tibia, muy yogui.